¿Cómo logra un líder unificar a un país que está lleno de odio y al punto de una guerra civil? ¿Cómo hace ese líder para llegar a toda una nación, cuando gran parte de ella lo mira con desconfianza? ¿Qué cualidades manifiesta ese líder para conseguir su propósito?
Hace años vengo estudiando la vida de Nelson Mandela que lideró con el ejemplo, sin rencores, sin resentimientos, perdonando a aquellos que lo llevaron a la cárcel, invitándolos a ser parte de una nueva Sudáfrica. Invitó a los mismos blancos, mirados con recelo y desconfianza por sus propios seguidores, a trabajar junto a los negros. Pero esto no fue suficiente para unir al pueblo, lleno de odio racial.
Los negros tomaban al rugby como el deporte de los blancos y a los Springboks como un emblema del apartheid, pero un líder como Mandela, sabe aprovechar las oportunidades. Así que tomó al débil equipo sudafricano y a su capitán como vehículo de llegada al corazón de una nación dividida movilizándolos detrás de una visión clara: Ser campeones del mundo en el mundial de rugby de 1995. Y logró que esa visión prenda, a pesar de que la gran mayoría, incluyendo al propio François Pienaar, capitán de los Springboks, no creyera en las chances de hacerla realidad.
Andrés les reafirma esta idea a los ejecutivos que participan en nuestros programas de liderazgo: que “la fuerza y el poder de una visión habita en su capacidad de organizar y energizar nuestro presente para perseguir su realización, y no en su factibilidad”.
Y en resonancia con este poder de la visión que transmitió Nelson Mandela, negros y blancos pusieron su alma en un propósito compartido, y alcanzaron la victoria de los Springboks internalizada por el pueblo sudafricano como el símbolo de un primer paso en el camino hacia la redención de odios pasados en pos de una integración plena en la convivencia respetuosa de las diferencias
Víctor Raiban
No hay comentarios:
Publicar un comentario